viernes, 2 de noviembre de 2012

Artículo "Comic periodístico"


Cómic ornitorrinco

Un acontecimiento puede ser contado de un sinfín de maneras; el límite, la imaginación de quién lo cuente. Específicamente en el periodismo, la variedad depende principalmente de dos razones: la perspectiva desde donde se mira el suceso y los recursos que se utilizan para narrarlo.


            El presente trabajo hará énfasis en esa segunda cuestión que está relacionada con el cómo se representa la historia, los recursos estilísticos utilizados y la manera en que se muestra el producto final al receptor; ya sea por medio de la palabra escrita, las imágenes, el sonido o el audiovisual.
Podría contarse el mismo suceso en cada una de las plataformas y el resultado sería diferente; quizá coincidan las versiones pero definitivamente no es lo mismo hablar de un conflicto bélico mediante la descripción a través de las palabras en una columna del periódico a ver un documental con videos verídicos.
La prensa es el medio por antonomasia del periodismo, sus razones históricas sustentan su tradición; con la incursión del radio, lo sonoro cobró relevancia; para la llegada de la televisión se popularizaron los audiovisuales; ahora con el Internet, lo multimedia está tomando fuerza. Sin embargo, existe un soporte impreso cuya peculiar combinación entre texto e imagen ha sido relegado: la narrativa gráfica.

¿Qué es la novela gráfica periodística?
Un medio narrativo es un soporte que permite el proceso de comunicación. Por un lado están las bellas artes (arquitectura, escultura, pintura, literatura, danza y música) y por el otro, los medios masivos surgidos por los avances tecnológicos (radio, televisión, fotografía, cine, internet).
            En este sentido, el cómic es un medio narrativo por naturaleza pero no avanzó a la par que sus homólogos debido al modo en que se consume. Scott Mc Claud define al cómic como “las ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada, con el propósito de transmitir información y obtener una respuesta estética en el lector”.
            También conocidas popularmente como historietas, éstas surgieron en las páginas de los diarios como modo de atraer más lectores, los más seducidos por los dibujos fueron los niños. Con el paso del tiempo, se empiezan a independizar del medio que los vio nacer, se complejizan las historias, la técnica se perfecciona y el público se amplía; finalmente se consolidaron en el siglo XX.



            No obstante, la relación entre el cómic y el periodismo no se exorcizó por completo. El cómic periodístico o la novela gráfica periodística es un género inmerso en una nueva forma de hacer periodismo; surge, en los sesenta en Estados Unidos y luego en el resto de mundo, el llamado “Nuevo Periodismo”.
            Esta “tradición de relaciones promiscuas”[1] es una especie de híbrido entre la literatura y el periodismo. Se utilizan los recursos estilísticos de la novela, la poesía y, en general, de la ficción pero con temáticas de la realidad o también llamados no-ficción.  El periodista y escritos Fernando Benítez decía que “el periodismo era literatura bajo presión”.
            Por otro lado, esta apertura de posibilidades para el ejercicio periodístico trajo consigo la ampliación de métodos y formas para contar los hechos. Ahí es cuando el cómic periodístico se inserta en el consumo de los lectores para presentarle una historia con los elementos del cómic de ficción con temas de no-ficción.
            Son trabajos creados para informar hechos reales, en donde el dibujante y periodista son uno mismo. Donde se cuenta la noticia a modo de historia y se muestra al autor dentro de ella; en muchas ocasiones también se incluye el proceso de la obtención de información y su elaboración.
Requerimientos periodísticos
El periodismo es la combinación entre la profesión basada en la teoría y el oficio aprendido en la práctica. Su labor consiste en “investigar, sintetizar, jerarquizar, interpretar y reconstruir la realidad de algún acontecimiento.”[2]
Asimismo, cabe aclarar que no cualquier hecho es digno de ser narrado, por ejemplo, en el periodismo, la información debe cumplir con ciertos parámetros para considerarse noticia: debe ser un hecho de interés general, novedoso, con relevancia social, que incluya personajes importantes, proximidad y 
trascendencia.

Existen diversos géneros periodísticos, “los informativos, como la nota periodística; los interpretativos, que incluyen la entrevista, la crónica y el reportaje; y los argumentativos u opinativos, la columna y el artículo de fondo.[3]
De igual modo, cada género es distinto según la plataforma en la que se presente; esto dependerá del objetivo e intención del periodista y del público al que va dirigido el mensaje.
El periodista debe realizar una investigación responsable de la información, recurre a varias fuentes para dar mayor credibilidad, explica las relaciones con el contexto y busca las causas que lo originan.  Cabe aclarar que su trabajo no va en busca de una verdad ni objetividad absoluta.
En el caso del cómic periodístico, no existe diferencia alguna. Es necesario que cumpla con los lineamientos del resto de los géneros, el proceso de investigación es prácticamente el mismo para cada medio narrativo, lo que varía es el proceso en que se construye el discurso de los resultados. Aquí se utilizan dibujos y viñetas para contar la historia.
Como por ejemplo
Para hablar de cómic periodístico es indispensable referir algunos ejemplos consolidados para visualizar la estructura del contenido. Se mostraran dos novelas gráficas, que a diferencia del cómic en general, poseen la estructura de principio, desarrollo y desenlace.
Maus. Relato de un superviviente fue creado por el estadounidense Art Spiegelman y publicado por la revista Raw. Dicho trabajo ha sufrido la dificultad de ser clasificado en un género, sin embargo, está tan bien contada la historia a través de los dibujos que recibió un premio Pulitzer en 1992.


La novela gráfica cuenta la historia verídica del padre del autor, Vladek Spiegelman, un judío polaco que vivió durante la Segunda Guerra Mundial. Además incluye lo referente a los hechos ocurridos en el Holocausto durante esas fechas. Es una historia de vida mediante los testimonios de las personas y es un referente histórico por los datos contextuales que se presentan.
Se hacen varios saltos en el tiempo a lo largo de los capítulos ya que se muestran las charlas entre padre e hijo durante el proceso de elaboración del trabajo y las anécdotas del padre son contadas mediante flashbacks. Ambos tiempos y espacios son presentados con viñetas, dibujos simples pero detallados y diálogos breves pero concisos.  
Un elemento característico de Maus es la utilización de animales para representar a sus personajes: ratones para representar a los judíos, gatos para los alemanes, cerdos para los polacos, ranas para los franceses, ciervos para los suecos y perros para los estadounidenses, así como peces para los ingleses.
            Otro ejemplo de novela gráfica periodística es la del canadiense Guy Delisle: Pionyang. En dicho trabajo de 2003, él relata su estancia en la capital de Corea del Norte, cuyo nombre da título al cómic. Mediante la presentación dibujada de varias anécdotas muestra las complicaciones a las que se enfrentó al entrar en contacto con la sociedad norcoreana cuando estaban bajo el régimen político de Kim Jong-il.
            La historia comienza cuando Delisle arriba a Corea del Norte para trabajar como supervisor de una serie de animación francesa. Desde su llegada al aeropuerto muestra los contrastes entre la cultura a la que él pertenece y los norcoreanos, así como los aspectos característicos de la vida política y social. 
             Por otro lado, la diferencia de dichos ejemplo con un cómic como Transmetropolitan, escrito por Warren Ellis e ilustraciones de Darick Robertson y publicada por DC Comics, cuyo trabajo es fiel a las historietas: estructuras gráficas con historias de ficción.
Por más alusión que exista de la realidad, su intención no es mostrar un trabajo estilo periodístico (incluso cuando el protagonista en un periodista). En cambio, en las novelas gráficas periodísticas se muestra una historia no-ficcional, con personajes verídicos y contextos reales.



Ganancias para el público
Las novelas gráficas encajan en esta, no tan nueva, era del nuevo periodismo. Son trabajos ornitorrincos que, como el animal con pico de pato, cola de castor y patas de nutria, incorporan en su elaboración elementos del cómic (viñetas, dibujos y diálogos en globos); la literatura (estructura novelesca de principio, desarrollo y desenlace de la historia); y el periodismo (investigación con hechos verídicos con testimonios de personajes reales).
            La miscelánea de los mejores fragmentos de otros géneros es una de las razones que enriquecen la posibilidad de ejercicio y consumo de información periodística. Existe mayor libertad de creación para el periodista y una gama de opciones disponibles para satisfacer los gustos del público. 


Fuentes Consultadas
·

[1] Chillón, Albert. Literatura y Periodismo, una tradición de relaciones promiscuas. España. 1999.
[2]  García Perdomo, Víctor Manuel; et ál. Manual de Géneros Periodísticos. Segunda Edición 2011.
[3] Ibídem 

Artículo "La llave de Sarah"


La llave de Sarah

Han pasado cerca de setenta años desde que “la ciudad del amor” vivió uno de los pasajes más oscuros de su historia actual. El gobierno francés llevó a cabo la operación “viento de primavera”, la cual consistió en el arresto de todas las personas judías, una política proveniente del gobierno nazi.
            La llave de Sarah es una película francesa del director Gilles Paquet-Brenner que cuenta la historia de Sarah, una pequeña niña judía que fue arrestada en París y trasladada al Vélodrome d´Hiver junto con sus padres, su hermano menor Michel se queda escondido en el armario de su casa.
Después de unos días en pésimas condiciones, son trasladados todos los judíos a los campos de concentración. Sarah logra escapar acompañada de otra niña con la única intención de salvar a su hermano, sin embargo, tiene que enfrentarse a los soldados y al rechazo de la población.
No obstante, una familia francesa la ayuda en su travesía por regresar a París pero cuando por fin logra su objetivo descubre que era demasiado tarde, su hermano de cuatro años había muerto.
Habiendo perdido a toda su familia, Sarah intenta rehacer su vida pero el dolor que ocasionó la tragedia de su pasado nunca le permitió estar completamente feliz, un día, después de muchos años, se quitó la vida.
La historia de Sarah es redescubierta por Julia Jarmond, una periodista americana que vive en París desde hace veinte años. Se casó con Bertrand Tézac, quien con toda su familia llegó a vivir al departamento de Sarah después de la guerra. Hecho que dejó un secreto en la familia y a partir de ahí las historias se comienzan a relacionar.
            Esta película es una adaptación del libro La llave de Sarah de Tatiana de Rosnay, aunque la autora ha declarado que los personajes no son reales, los hechos si los son, una vez más la realidad superó la ficción.          
En 1942 comenzaron a radicalizarse las políticas anti judías. Alrededor de 9000 policías recorrieron las calles de París para arrestar a 12884 judíos. De éstos, 7000 personas fueron enviadas al Vélodrome d´Hiver donde estuvieron varios días en condiciones inhumanas, sin comida, poco agua y unas terribles condiciones sanitarias.
            Familias enteras pasaron ahí sus últimos días juntos antes de ser deportados a los campos de concentración de Drancy, Beaune-la-Rolande y Pithviers para posteriormente pasar al listado de los más de seis millones de judíos asesinados durante la Segunda Guerra Mundial.
            Un total de 42 000 judíos que fueron deportados de Francia y llevados a campos de concentración. Al finalizar la guerra sólo 811 personas regresaron y el panorama que los recibió fue devastador, habían sido despojados también de sus casas y pertenencias.
            Suena increíble como en las faldas de la Torre Eiffel, en una ciudad llena de luces, comida, vinos y romance se haya perpetrado uno de los asesinatos más escalofriantes. Y así sucedió en el resto del mundo. 

Artículo "Museo de la Tolerancia"


Una mentira repetida mil veces sigue siendo mentira

En una sociedad en donde la mera supervivencia se ha convertido en la prioridad de muchos y donde la constante agresión a lo diferente se hace latente, dar un recorrido por el Museo de la Memoria y la Tolerancia pude ser un respiro para ubicar nuestro papel ante las situaciones del mundo.
             El museo expone principalmente dos temáticas, como su nombre lo indica por un lado se le destina la primer parte de la exposición a la memoria, al recuerdo del pasado, al recuento de los daños, a los actos cometidos, a lo que ya pasó.
Decía el poeta y filósofo español Jorge Santoyano que “aquel que no recuerda el pasado está condenado a repetirlo” y no estaba errado. Es fundamental que las futuras generaciones –y las actuales también- le echamos un vistazo a lo que ha ocurrido previamente con el mero objetivo de no volver a caer en eso.
Por otro lado, el tema al que obligatoriamente se alude es un valor que en ocasiones es mal interpretado como el aguantar al otro. No obstante, tolerar es más simple pero no por eso menos profundo, significa tener una relación armónica de nuestras diferencias.
Cómo poder llegar a una relación armónica de lo que nos hace diferentes unos a otros, si la historia está plagada de lo que hoy en día se le conoce como genocidio.
Este término es la intolerancia llevada a sus últimas consecuencias, la muerte. La Real Academia Española conceptualiza al genocidio como un crimen contra la humanidad con el objetivo de exterminar a un grupo racial, étnico, religioso o nacional.
En una hora 45 minutos con un recorrido guiado –tiempo no suficiente para profundizar en el tema pero que si da una visión amplia de los acontecimientos- se hace un listado de los genocidios más crueles e indignantes del siglo XX y XXI.
Transcurrían las primeras décadas del siglo pasado y se comenzaba a gestar una de las masacres más atroces e inhumanas que ha sufrido nuestro planeta. Más de seis millones de seres humanos perdieron la vida a manos de los nazis.
Despojados de todo derecho humano, sometidos a una degradación moral y física, hombres, mujeres y niños fueron torturados y asesinados por el hecho de poseer ideologías diferentes consideradas inferiores según Adolfo Hitler.
Al principio la mayor parte de la población se encontraba indiferente antes estos acontecimientos, la situación era sabida pero nadie hacía nada al respecto. Un dicho popular dice que “si no eres parte de la solución, eres parte del problema”.
Cuando cesó la Segunda Guerra Mundial y según las cifras oficiales murió el 2% de la población de esa época se firmaron tratados que daban fin a la guerra, se tenía la idea que no volvería a ocurrir otro hecho similar que conmocionara al mundo.
Sin embargo, la historia nos ha demostrado que seguimos cojeando de la misma pierna. Situaciones como la Ex–Yugoslavia, Ruanda o conflictos más actuales de lesa humanidad como los de Guatemala, Darfur o Camboya demuestran que la discriminación por lo diferente sigue latente.
Así es. Vivimos en el folklore del siglo XXI, la tecnología se innova incansablemente a cada instante, el ser humano se siente omnipotente ante la naturaleza y –para no variar- la crisis política, social y económica están más intensas que en años previos.
Gente muriendo de hambre en Somalia, una persona en el mundo muere cada tres segundo por no tener que comer. Las bolsas de valores desplomándose en las potencias económicas de Europa, Asia y Estados Unidos, mil millones de personas viven con menos de un dólar al día.
Cada ser humano en el mundo es diferente al otro. La diversidad de color de piel, religión, sexo, preferencia política, orientación sexual, gustos musicales, edad, ideología, entre otras de las muchas diferencias que nos hacen únicos 

Crónica de un mural


Frente al mural 

Una vez más de regreso al Castillo de Chapultepec. Pero esta vez no fue la visita obligada del mes a un fastidioso museo –piensa una niña de 10 años-. Hoy recuerda que, hace algunos ayeres, lo más divertido de esos paseos era el folklórico recorrido en el camión escolar y compartir con los amigos un día de campo comiendo un sándwich y para rematar un día completo sin clases.
            Esas excursiones a los más prestigiados museos del Distrito Federal se añejaron en la memoria y sólo quedaron vagas imágenes del primer contacto con el arte, la ciencia o la historia. Sin embargo, vale la pena volver, con algunos cuántos libros más de experiencia, a esos excepcionales lugares.
            El retorno fue inusitado. Aquella primera sala antes de entrar a la historia alberga un pequeño fragmento de David Alfaro Siqueiros, el mural ofrece un viaje todo pagado en un túnel del tiempo a lo que él titula Del porfirismo a la Revolución.
            La primera parada deja ver al que fuera dictador por más de treinta años, algunos lo aman, otros tantos lo odian, pero sin duda alguna Porfirio Díaz es parte de México. En tan sólo una imagen queda inmortalizada la atmósfera del siglo pasado, se observa a un presidente pisando la constitución de 1857, elogiado por los “científicos” de la época y celebrando con música y bailes.
            Mientras aquello acontece, el pueblo mexicano escribe su historia en el campo de batalla. Algunos obreros cargan a una víctima caída por la represión de la huelga Cananea antesala del movimiento revolucionario encabezado ideológicamente por líderes como Marx, Bakunin y los Flores Magón.
A tan sólo unos centímetros (en el mural) los mexicanos desfilan y toman las armas guiados por personajes como Madero, Pino Suárez, Carranza, Zapata, Villa, Obregón, Calles, entre otros. Toda una representación de la nación en llamas, una imagen vale mucho más que mil palabras.
Como si lo ya visto no hubiera sido suficiente, la vista se queda fija en el alma del mural: el movimiento. Cada paso dado por el espectador a lo largo de la diminuta sala pareciera ser seguido por un revolucionario montando a caballo; esto simboliza el final de la lucha armada.
Para concluir la obra de arte está el mar de cadáveres, el cual refleja el costo de un millón de muertes en la Revolución Mexicana. Así de concreto y sin censura Siqueiros, a través de su brocha, muestra como se percibía el movimiento en aquella época; que no difiere al pensamiento actual.
 Sin duda haber vuelto valió la pena. Es una valiosa oportunidad apreciar el talento de uno de los tres representantes del muralismo en México. Tener la oportunidad de interpretarlos, apreciar su técnica pero sobre todo sentir e identificarse con lo mostrado es una grata experiencia.


Mural: Del porfirismo a la Revolución. David Alfaro Sequeiros. Acrílico y piroxilina sobre tela. Concluido en 1966.

Crónica de una cantina


El borracho de oro


“Estoy en el rincón de una cantina, oyendo una canción que yo pedí. Me están sirviendo ahorita mi tequila. Ya va mi pensamiento rumbo a ti. Yo sé que tu recuerdo es mi desgracia y vengo aquí nomás pa' recordar. ¡Qué amargas son las cosas que nos pasan, cuando hay una mujer que paga mal!”.
Cantaba José Alfredo Jiménez en la cantina “El León de Oro”. Los mariachis amenizaban con baladas rancheras escuchadas dos calles a la redonda.  Con sus trajes ajustados dejan ver las lonjas del sobrepeso, cantan entre las mesas “… dos de cortesía y lo que guste de propina” (mínimo cincuenta, eh).
El ambiente es una mezcla heterogénea, bebés de apenas seis meses que lloran sin razón; niños fastidiados que se distraen con sus videojuegos; parejas de edad avanzada inspirados en su plática; un individuo con traje almidonado hablando por Black Berry, mientras le bolean los zapatos; uno que otro grupo más numerosos que celebra algún cumpleaños; un par de mesas de señores, con panza chelera y el botón a punto de salirse del ojal, apostando en el dominó.
Pero no podía escaparse de la disolución aquel hombre dormido de borracho que, con un caballito de tequila a medio tomar, brinda hacia la nada. Una fiesta con un poco de abolengo y otro tanto de arrabal arrullan a este individuo que pasa desapercibido.
Los meseros ya lo conocen, si existiera la tarjeta de “invitado especial”, seguro él tendría la membrecía de cliente consentido. Su nombre es Fernando Jiménez, quizá pariente lejano de aquel famoso compositor, quizá simple coincidencia de apellido, al igual que los más de cien en el directorio telefónico. 
Va por lo menos tres veces a la semana desde hace casi veinticinco años, ha visto pasar aproximadamente la mitad de las historias bebidas en esta cantina. La primera vez que cruzó esas emblemáticas puertas abatibles fue porque lo dejó su primera esposa. Lo cambiaron por una mujer.
Es tradición para muchos y la comida es gratuita mientras se siga tomando. La carta ofrece jugosos cortes de carne, extravagantes mariscos o algunos antojitos mexicanos, pero… ¿para qué abrir ese menú?, si la botana comienza con taquitos de barbacoa.
Ahora sí las bebidas. El Sr. Jiménez posiblemente sea jubilado de algún puesto importante para solventar sus cotidianas visitas, ya que la cerveza más pequeña, que sólo aumenta la sed, está en cuarenta y siete y, de ahí los precios van en ascendencia hasta las botellas de vino fino de setecientos y mil pesos.
Dicen los que trabajan ahí, que dormirse es lo más tranquilo que ha hecho; una vez, como típico borracho, vomitó el vino ingerido al cantar “tu recuerdo y yo”. En otra ocasión, perdió el control de sus esfínteres, se orinó en los pantalones y ensució toda la mesa. Otra noche, justo en el cierre, el tequila se adueño de sus acciones y empezó a barrer con los empleados. Las locuras que se hacen cuando se trae en las venas más alcohol que sangre. 
Sólo se despertó para comer la sopa del día y se volvió a dormir; lo dejan descansar y luego se va solito a su casa. El joven que prepara los manjares líquidos para los consumidores, apodado barman, se dice extraño conocido de Fernando. Se han puesto hasta la madre brindando por sus respectivos amores, por las desilusiones del desamor, por los corajes de las traiciones, por los despechos de las mujeres que los dejaron; por su dolor mutado en sufrimiento y sanado con algunas borracheras. 
“¿Quién no sabe en esta vida la traición tan conocida que nos deja un mal amor? ¿Quién no llega a la cantina, exigiendo su tequila y exigiendo su canción? Me están sirviendo ya la del estribo. Ahorita ya no sé si tengo fe; ahorita solamente ya les pido que toquen otra vez ‘La que se fue’.”

martes, 23 de octubre de 2012

Crónica de una ida al cine


La orden, por favor

“Bienvenidos a la magia del cine”

            Último piso en Galerías Plaza de las Estrellas, los señalamientos vociferan que se sigan las flechas para llegar. Lo primero que se observa son las pantallas delineadas con luces neón donde aparecen las funciones del día.
Lunes, martes y jueves son los días con menos clientes en el cine. No obstante, un sábado por la tarde la espera comienza desde las cuantiosas filas para comprar un boleto en taquilla. Los precios oscilan entre cincuenta y ochenta pesos según la zona de ubicación y el formato de la película (normal o 3D).
             Cada bloque de tiempo en que comienza una función la gente se forma para comprar el alimento que desee ingerir. Desde las reglamentarias palomitas de mantequilla y refrescos en combos de doscientos pesos hasta lo más insólito para ver una cinta: una copa de vino o una cerveza fría.
El lunes por la mañana se prepara todo en el cine para recibir los productos que se venderán a lo largo de la semana. Los anfitriones (jóvenes que atienden en el cine) apenas y se dan abasto con la gente que se acumula los fines.
Jacobo Espinosa lleva cinco meses en Cinemex Palacio Chino y por su experiencia afirma “es una joda el trabajo. Los gerentes son exigentes en la higiene del servicio y la gente muy complicada de satisfacer”.
            Todo este “show” comenzó como un proyecto entre los estudiantes Adolfo Fastlicht, Matthew Heyman y el mexicano Miguel Ángel Dávila Guzmán, quienes buscaban reinventar el concepto de proyección de películas en México. En 1996 inició operaciones el primer complejo en Pabellón Altavista, de ahí se ha ido consolidando como una empresa líder en su ramo, según su página de internet.
            En 2008, Miguel Ángel Dávila, Director General y fundador de Cinemex, deja el cargo argumentando que “había perdido la magia del cine”. El nuevo dueño Germán Larrea empresario de MMCinemas arranca con un nuevo proyecto de reestructuración.
Cual secreto de estado, los números estadísticos de las ventas por cada producto en Cinemex son confidenciales. Los jóvenes que trabajan en la empresa por $17.50 la hora firman un contrato de exclusividad el cual les prohíbe hablar de los “secretos” del cine así como trabajar en la competencia.
El consorcio cinematográfico posee estrategias de mercado que obligan subliminalmente al cliente a consumir más de lo que necesita. La consigna de los gerentes es “aquí la chamba es vender, convencer al invitado que compre más. De cada producto que se venda en dulcería sale el sueldo de los empleados” cuenta Jacobo.
“Hacen concursos entre nosotros y premian al que haya vendido más productos. El corte de caja más alto que tuve en dulcería fue de veinticinco mil pesos”, comenta.
Andrés, invitado especial de Cinemex, viene sólo. “Cuando vengo con toda la familia gastó hasta ochocientos pesos pero no importa con tal de convivir con mis seres queridos, hoy sólo fueron cien”.
Antonio, un joven de veintiocho años, viene al cine con quien él dice será su futura novia. “Fueron como cuatrocientos pesos, no importa cuánto dinero gaste, vale la pena en estas citas para quedar bien. Compramos un combo parejas aunque a mí ni me gustan las palomitas” cuenta mientras su acompañante sale del baño.
Además de las golosinas, Cinemex ofrece a sus invitados la posibilidad de comer algo de alguna de sus franquicias de alimentos, cafeterías o heladerías. Jacobo y sus compañeros son quienes atienden y aseguran que la variedad de alimentos es muy extensa, no obstante, no toda es saludable.
            Un grupo de cuatro adolescentes de quince años se avientan las palomitas entre ellos sólo por diversión. Entre amigos, las cosas son diferentes. Al ser entrevistados comentaron que los gastos se los dividen entre todos y así sale más barata la ida al cine.
            Por el otro lado, también hay gente que no consume nada. Héctor de cuarenta y cinco años quien viene acompañado de su esposa afirma “pasamos a comer a un restaurante de comida china, preferimos comer bien y si acaso acompañar la película con un helado”.
            Aún no comienza la película y la sala está abarrotada por ser un estreno tan esperado. Se oye el murmullo de los impacientes por ver la cinta, los sonidos de la comida masticándose en la boca y el sorbo de los popotes en el refresco jumbo.
            Los niños sentados sobre sus bancos para ver mejor se manifiestan ansiosos por ver la película mientras sus botes de palomitas ya van a la mitad. Ana, la mamá de un pequeño de diez años, abandona la sala a la media hora de empezada la cinta y regresa con el “refil” de palomas.
            También están las personas que ingresan alimentos o golosinas de contrabando. Guadalupe viene con sus dos hijos “pasamos a la tienda a comprar dos bolsas de papás y unos jugos, fueron treinta y cinco pesos; en la dulcería de Cinemex hubiéramos gastado mínimo cien”.
            En contraste, para los visitantes más exigentes, Cinemex ofrece el servicio platino. Aquí los precios se duplican y hasta triplican. En el menú de la comida está un platillo de comida italiana acompañado de una variedad de cocteles. El servicio y las salas también son de lujo.
Martha Caballero, enfermera del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), asevera que un 90% del total de los derechohabientes que atiende al día presentan algún problema de sobrepeso y obesidad, así como padecimientos de salud que se derivan de éstos.
“Los adultos tienen un grave problema de malos hábitos alimenticios y una vida sedentaria. La comida que ingieren es alta en grasas y azucares, sin embargo, el problema no son las palomitas sino la enorme cantidad que comen”, asegura la enfermera.
Entran el personal de limpieza aún cuando los créditos no se han terminado. Carlos, empleado por más de dos años, afirma “dejan siempre un cochinero en la sala, a la gente no le importa dejar su basura pero eso sí, cuando llegan a la sala se quejan si encuentran una palomita en el suelo”.
Parece que el gasto del fin de semana ha terminado pero aún falta pagar el estacionamiento de la plaza comercial. Los precios de éstos varían según la zona entre cincuenta y cien pesos.
Las personas entrevistadas coinciden en que comprar una película pirata de diez pesos afuera del metro, un guisado casero, un par de bolsas de palomitas de microondas y el refresco de dos litros sale mucho más barato que ir todos al cine. 
 “Gracias por su visita”

lunes, 23 de abril de 2012

El futuro del libro


Una reflexión a propósito de las palabras de Francisco Sagasti en El futuro del libro.
El futuro del libro
El futuro del libro es incierto. Algunos aventurados apuestan porque desaparecerá el soporte físico como lo conocemos. Otros menos catastróficos están conscientes de que las tecnologías permearan la manera de producirlos pero que no habrá causa que los erradique de la faz de la Tierra.
En un estudio elaborado por Francisco Sagasti con la colaboración de Mario Bazán y Fernando Prada y la asistencia de Néstor Aquiño, Daniel Higa y Lucía Lastarria por solicitud del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, se desarrolló el texto El futuro del libro: el impacto de las nuevas tecnologías en los procesos de oferta y acceso al libro, el cual hace una investigación detallada sobre diversas cuestiones relacionadas con dichas publicaciones.

lunes, 16 de abril de 2012

"Menos Face, más book"


Una reflexión a propósito de las palabras de Datus C. Smith Jr. en Guía para la publicación de libros, en el capítulo La promoción del libro

"Menos Face, más book"

Como toda industria, después del proceso de producción toca el turno a la distribución y venta del producto. Para la venta de libros no es algo, lamentablemente, que se venda al estilo pan caliente. Por ello, la promoción de los libros juega un papel fundamental para atraer más lectores y así incrementar las ganancias.

            Existen diferentes niveles de promoción: de un título específico de libro, de la Empresa Editorial y de una librería específica. La publicidad se puede hacer de diversas maneras:


  • ·         Forros de libros.
  • ·         Regalo de ejemplares para reseñas en prensa.
  • ·         Presentaciones con autores.
  • ·         Anuncios ante librerías.
  • ·         Publicidad Impresa.
  • ·         Espacios en periódicos y revistas.
  • ·         Carteles.
  • ·         Cupones y volantes.
  • ·         Premios.
  • ·         Publicidad en medios electrónicos.






Publicidad exitosa: Gandhi

El éxito que ha tenido la librería Gandhi es impresionante. Su imagen amarilla con letras llamativas y una frase corta pero contundente ha estado por toda la ciudad. Algunos son sus partidarios y otros sus detractores, sin embargo, todos hablan de ella. Y los resultados fueron evidentes.
Todo empezó en 1971, cuando Mauricio Achar, fundador de Gandhi, ideó una librería que tuviera una cafetería en la que pudiera reunirse con sus amigos para compartir su hobby más amado: leer. Su intención era que el espacio fuera un centro de reunión para todos los amantes de la lectura. Sin embargo, con el correr de los años la librería dejó a un lado el puro romanticismo y se convirtió en un negocio familiar.

El área de mercadotecnia de Gandhi inició en 2001 con dos funciones primordiales: dar un mayor valor a la marca (a través de la publicidad y todas las promociones, así como campañas de relaciones públicas y eventos especiales) y desarrollar investigaciones de mercado (encuestas y sondeos para conocer al cliente y a la competencia).

Con las estrategias de mercadotecnia en marcha, comenzaron a transformar la imagen de la tienda y con ella, la percepción de la gente sobre las librerías. Posteriormente, la primera propuesta de la agencia Saatchi & Saatchi corrió a cargo de José Montalvo y así comenzaron los anuncios espectaculares, en tamaño y contenido.

domingo, 8 de abril de 2012

Después de la producción, la venta


Una reflexión a propósito de las palabras de Datus C. Smith Jr. en Guía para la publicación de libros, en el capítulo La venta del libro.

Después de la producción, la venta

Terminado el proceso de producción de un libro es momento de que el Departamento de Ventas de la editorial ponga manos a la obra en su trabajo. Existen diversas cuestiones que se deben tomar en cuenta si se desea que el ejemplar sea exitoso en el mercado.
Asimismo, el área encargada de la venta trabaja en conjunto con el área de distribución; ya sea para instituciones, en general de editoriales pequeñas con trabajos específicos como sistemas escolares; o la distribución para mayoristas y menudistas como las librerías o compañías de distribución masiva.
Los factores que influyen en la venta de un libro son: el precio final al público, los descuentos a distribuidores, mayoristas y detallistas, los créditos de 30 a 60 días dentro de la industria editorial para la compra del papel o el trabajo del impresor y encuadernados, la devolución de ejemplares no vendidos que conviene al librero pero no al editor, y por último, la promoción y publicidad que se le haga a un libro.
Los créditos son necesarios durante todo el proceso de producción de un libro y en especial en su proceso de distribución y venta. El único que no acepta un pago a crédito es el autor de la obra; el resto, desde el trabajo del papel para la fabricación del material hasta la impresión y encuadernación se realizan mediante créditos.
La ventaja de dichos créditos es que permite la esperanza a mayoristas para pagar los pedidos, amortiza el capital y conserva libros, y además disuade la devolución ya que si no se vende un libro de inmediato, existe un plazo de pago que permite mayor exposición al público y eleva la probabilidad de compra.
De igual modo, el proceso de promoción mediante campañas publicitarias para la venta de libros se realiza para un público meta: los clientes potenciales. Su objetivo es que conozcan el libro a través de presentaciones y firmas de libros con el autor de la obra.
Es importante aclarar que un aspecto para la venta de libros agradables al público lector es la realización de estudios de mercado, así se tendrá más claro cuáles son los gustos e intereses de los consumidores y se podrá amortiguar la realidad del poco interés por los libros que manifiesta la sociedad.
                                                          

Contrato de producción

Una reflexión a propósito de las palabras de Datus C. Smith Jr. en Guía para la publicación de libros, en el capítulo  Producción del libro: impresión y encuadernación.

Contrato de producción

Después del arduo proceso para convertir el manuscrito de un autor en una obra digna de publicarse, es momento de la impresión y la encuadernación; trabajos bajo la supervisión editorial mediante un contrato o relación de negocios: paso final para convertir un texto en libro.
            Aunque algunas editoriales de gran tamaño tienen sus propias imprentas, los impresores son fabricantes industriales que emplean maquinaria  material prima para producir los ejemplares. En esta parte del proceso, no preocupa el contenido, sin embargo, debe ser un trabajo conjunto entre editor e impresor para producir mejores libros a bajo costo y que ambos reciban ganancias por la venta de su trabajo.
            Existen tres procesos básicos en la manufactura de un libro: la composición, que consiste en el arreglo de las palabras que serán producidas con la impresión de la página; la impresión, que es la aplicación de tinta al papel empleando una prensa plana de tipos metálicos o una offset para placas; y la encuadernación, que es el doblado, ordenamiento y sujeción de las hojas impresas.
            Existen diversas formas de composición; en países en vías de desarrollo se utiliza la composición manual debido a la mano de obra barata, una ventaja es que para aumentar su producción sólo se requiere la contratación de más tipógrafos sin grandes inversiones de capital; su gran desventaja es la lentitud del trabajo y el desgaste de las piezas.
Por otro lado, se encuentra el monotipo: un procedimiento mecánico de tipografía que emplea una pieza de metal para cada letra, por lo que es comparable con la composición manual; el linotipo e intertipo son dos máquinas que producen líneas completas en lugar de tipos individuales.
Asimismo, la fotocomposición es un por medio de un sistema electrónico reproducen la imagen de los caracteres en una película; y e desktop publishing es un proceso que combina la microcomputadora, programas de computación y una impresora láser.
Para la aplicación de tinta al papel se utilizan la impresión directa con tipos metálicos, la impresión litográfica; la impresión offset es la forma más utilizada en la producción de los libros ya que imprime composición tipográfica, dibujos, fotos y manuscritos simultáneamente.          También se encuentra la impresión sin presión que emplean imágenes electrostáticas; la serigrafía y las prensas especiales.
Por último, llega el proceso de encuadernación que implica doblar y compaginar las hojas de tal forma que las páginas queden en el orden indicado, fijar todas las hojas de alguna forma, refilar las orillas y colocarles cubierta protectora.
Este proceso puede hacerse a mano o mediante una máquina, para sujetar las hojas, la manera más fácil es por grapas, para libros más grandes es mejor coseras aunque el costo es mucho mayor.
Existen varios tipos de encuadernación: la americana para libros de bolsillo que sólo se utiliza un pegamento para las hojas; la encuadernación rústica en donde se hacen perforaciones en las hojas para unirlas con pegamento y la impresión de forros.