La llave de Sarah
Han
pasado cerca de setenta años desde que “la ciudad del amor” vivió uno de los
pasajes más oscuros de su historia actual. El gobierno francés llevó a cabo la operación
“viento de primavera”, la cual consistió en el arresto de todas las personas
judías, una política proveniente del gobierno nazi.
La
llave de Sarah es una película francesa del director Gilles
Paquet-Brenner que cuenta la historia de Sarah, una pequeña
niña judía que fue arrestada en París y trasladada al Vélodrome d´Hiver junto
con sus padres, su hermano menor Michel se queda escondido en el armario de su
casa.
Después
de unos días en pésimas condiciones, son trasladados todos los judíos a los
campos de concentración. Sarah logra escapar acompañada de otra niña con la
única intención de salvar a su hermano, sin embargo, tiene que enfrentarse a
los soldados y al rechazo de la población.
No
obstante, una familia francesa la ayuda en su travesía por regresar a París
pero cuando por fin logra su objetivo descubre que era demasiado tarde, su
hermano de cuatro años había muerto.
Habiendo
perdido a toda su familia, Sarah intenta rehacer su vida pero el dolor que
ocasionó la tragedia de su pasado nunca le permitió estar completamente feliz,
un día, después de muchos años, se quitó la vida.
La
historia de Sarah es redescubierta por Julia Jarmond, una periodista americana que
vive en París desde hace veinte años. Se casó con Bertrand Tézac, quien con
toda su familia llegó a vivir al departamento de Sarah después de la guerra.
Hecho que dejó un secreto en la familia y a partir de ahí las historias se
comienzan a relacionar.
Esta película es una adaptación del
libro La llave de Sarah de Tatiana de
Rosnay, aunque la autora ha declarado que los personajes no son reales, los
hechos si los son, una vez más la realidad superó la ficción.
En
1942 comenzaron a radicalizarse las políticas anti judías. Alrededor de 9000
policías recorrieron las calles de París para arrestar a 12884 judíos. De
éstos, 7000 personas fueron enviadas al Vélodrome d´Hiver donde estuvieron
varios días en condiciones inhumanas, sin comida, poco agua y unas terribles
condiciones sanitarias.
Familias enteras pasaron ahí sus
últimos días juntos antes de ser deportados a los campos de concentración de
Drancy, Beaune-la-Rolande y Pithviers para posteriormente pasar al listado de
los más de seis millones de judíos asesinados durante la Segunda Guerra
Mundial.
Un total de 42 000 judíos que fueron
deportados de Francia y llevados a campos de concentración. Al finalizar la
guerra sólo 811 personas regresaron y el panorama que los recibió fue
devastador, habían sido despojados también de sus casas y pertenencias.
Suena increíble como en las faldas
de la Torre Eiffel, en una ciudad llena de luces, comida, vinos y romance se
haya perpetrado uno de los asesinatos más escalofriantes. Y así sucedió en el
resto del mundo.
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