Una reflexión a propósito de las palabras de Datus C. Smith Jr. en Guía para la publicación de libros, en el capítulo Producción del libro: impresión y encuadernación.
Contrato de producción
Después del arduo proceso para convertir el manuscrito de un autor en una obra digna de publicarse, es momento de la impresión y la encuadernación; trabajos bajo la supervisión editorial mediante un contrato o relación de negocios: paso final para convertir un texto en libro.
Aunque algunas editoriales de gran tamaño tienen sus propias imprentas, los impresores son fabricantes industriales que emplean maquinaria material prima para producir los ejemplares. En esta parte del proceso, no preocupa el contenido, sin embargo, debe ser un trabajo conjunto entre editor e impresor para producir mejores libros a bajo costo y que ambos reciban ganancias por la venta de su trabajo.
Existen tres procesos básicos en la manufactura de un libro: la composición, que consiste en el arreglo de las palabras que serán producidas con la impresión de la página; la impresión, que es la aplicación de tinta al papel empleando una prensa plana de tipos metálicos o una offset para placas; y la encuadernación, que es el doblado, ordenamiento y sujeción de las hojas impresas.
Existen diversas formas de composición; en países en vías de desarrollo se utiliza la composición manual debido a la mano de obra barata, una ventaja es que para aumentar su producción sólo se requiere la contratación de más tipógrafos sin grandes inversiones de capital; su gran desventaja es la lentitud del trabajo y el desgaste de las piezas.
Por otro lado, se encuentra el monotipo: un procedimiento mecánico de tipografía que emplea una pieza de metal para cada letra, por lo que es comparable con la composición manual; el linotipo e intertipo son dos máquinas que producen líneas completas en lugar de tipos individuales.
Asimismo, la fotocomposición es un por medio de un sistema electrónico reproducen la imagen de los caracteres en una película; y e desktop publishing es un proceso que combina la microcomputadora, programas de computación y una impresora láser.
Para la aplicación de tinta al papel se utilizan la impresión directa con tipos metálicos, la impresión litográfica; la impresión offset es la forma más utilizada en la producción de los libros ya que imprime composición tipográfica, dibujos, fotos y manuscritos simultáneamente. También se encuentra la impresión sin presión que emplean imágenes electrostáticas; la serigrafía y las prensas especiales.
Por último, llega el proceso de encuadernación que implica doblar y compaginar las hojas de tal forma que las páginas queden en el orden indicado, fijar todas las hojas de alguna forma, refilar las orillas y colocarles cubierta protectora.
Este proceso puede hacerse a mano o mediante una máquina, para sujetar las hojas, la manera más fácil es por grapas, para libros más grandes es mejor coseras aunque el costo es mucho mayor.
Existen varios tipos de encuadernación: la americana para libros de bolsillo que sólo se utiliza un pegamento para las hojas; la encuadernación rústica en donde se hacen perforaciones en las hojas para unirlas con pegamento y la impresión de forros.