Cómic ornitorrinco
Un acontecimiento
puede ser contado de un sinfín de maneras; el límite, la imaginación de quién
lo cuente. Específicamente en el periodismo, la variedad depende principalmente
de dos razones: la perspectiva desde donde se mira el suceso y los recursos que
se utilizan para narrarlo.
El presente trabajo hará énfasis en
esa segunda cuestión que está relacionada con el cómo se representa la
historia, los recursos estilísticos utilizados y la manera en que se muestra el
producto final al receptor; ya sea por medio de la palabra escrita, las
imágenes, el sonido o el audiovisual.
Podría
contarse el mismo suceso en cada una de las plataformas y el resultado sería
diferente; quizá coincidan las versiones pero definitivamente no es lo mismo hablar
de un conflicto bélico mediante la descripción a través de las palabras en una
columna del periódico a ver un documental con videos verídicos.
La
prensa es el medio por antonomasia del periodismo, sus razones históricas
sustentan su tradición; con la incursión del radio, lo sonoro cobró relevancia;
para la llegada de la televisión se popularizaron los audiovisuales; ahora con
el Internet, lo multimedia está tomando fuerza. Sin embargo, existe un soporte
impreso cuya peculiar combinación entre texto e imagen ha sido relegado: la
narrativa gráfica.
¿Qué es la novela gráfica periodística?
Un
medio narrativo es un soporte que permite el proceso de comunicación. Por un
lado están las bellas artes (arquitectura, escultura, pintura, literatura, danza y música) y por el otro, los medios masivos
surgidos por los avances tecnológicos (radio, televisión, fotografía, cine,
internet).
En este sentido, el cómic es un
medio narrativo por naturaleza pero no avanzó a la par que sus homólogos debido
al modo en que se consume. Scott Mc Claud define al cómic como “las
ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada, con el
propósito de transmitir información y obtener una respuesta estética en el
lector”.
También conocidas popularmente como
historietas, éstas surgieron en las páginas de los diarios como modo de atraer
más lectores, los más seducidos por los dibujos fueron los niños. Con el paso
del tiempo, se empiezan a independizar del medio que los vio nacer, se
complejizan las historias, la técnica se perfecciona y el público se amplía;
finalmente se consolidaron en el siglo XX.
No obstante, la relación entre el
cómic y el periodismo no se exorcizó por completo. El cómic periodístico o la
novela gráfica periodística es un género inmerso en una nueva forma de hacer
periodismo; surge, en los sesenta en Estados Unidos y luego en el resto de
mundo, el llamado “Nuevo Periodismo”.
Esta “tradición de relaciones
promiscuas”[1]
es una especie de híbrido entre la literatura y el periodismo. Se utilizan los
recursos estilísticos de la novela, la poesía y, en general, de la ficción pero
con temáticas de la realidad o también llamados no-ficción. El periodista y escritos Fernando Benítez
decía que “el periodismo era literatura bajo presión”.
Por otro lado, esta apertura de
posibilidades para el ejercicio periodístico trajo consigo la ampliación de
métodos y formas para contar los hechos. Ahí es cuando el cómic periodístico se
inserta en el consumo de los lectores para presentarle una historia con los
elementos del cómic de ficción con temas de no-ficción.
Son trabajos
creados para informar hechos reales, en donde el dibujante y periodista son uno
mismo. Donde se cuenta la noticia a modo de historia y se muestra al autor
dentro de ella; en muchas ocasiones también se incluye el proceso de la
obtención de información y su elaboración.
Requerimientos periodísticos
El
periodismo es la combinación entre la profesión basada en la teoría y el oficio
aprendido en la práctica. Su labor consiste en “investigar, sintetizar,
jerarquizar, interpretar y reconstruir la realidad de algún acontecimiento.”[2]
Asimismo,
cabe aclarar que no cualquier hecho es digno de ser narrado, por ejemplo, en el
periodismo, la información debe cumplir con ciertos parámetros para
considerarse noticia: debe ser un hecho de interés general, novedoso, con
relevancia social, que incluya personajes importantes, proximidad y
trascendencia.
Existen
diversos géneros periodísticos, “los informativos,
como la nota periodística; los interpretativos, que incluyen la entrevista, la
crónica y el reportaje; y los argumentativos u opinativos, la columna y el
artículo de fondo. “[3]
De
igual modo, cada género es distinto según la plataforma en la que se presente;
esto dependerá del objetivo e intención del periodista y del público al que va
dirigido el mensaje.
El
periodista debe realizar una investigación responsable de la información,
recurre a varias fuentes para dar mayor credibilidad, explica las relaciones
con el contexto y busca las causas que lo originan. Cabe aclarar que su trabajo no va en busca de
una verdad ni objetividad absoluta.
En
el caso del cómic periodístico, no existe diferencia alguna. Es necesario que
cumpla con los lineamientos del resto de los géneros, el proceso de
investigación es prácticamente el mismo para cada medio narrativo, lo que varía
es el proceso en que se construye el discurso de los resultados. Aquí se
utilizan dibujos y viñetas para contar la historia.
Como por ejemplo
Para
hablar de cómic periodístico es indispensable referir algunos ejemplos
consolidados para visualizar la estructura del contenido. Se mostraran dos
novelas gráficas, que a diferencia del cómic en general, poseen la estructura
de principio, desarrollo y desenlace.
Maus. Relato de un superviviente fue
creado por el estadounidense Art
Spiegelman y
publicado por la revista Raw.
Dicho trabajo ha sufrido la dificultad de ser clasificado en un género, sin
embargo, está tan bien contada la historia a través de los dibujos que recibió
un premio Pulitzer en 1992.
La
novela gráfica cuenta la historia verídica del
padre del autor, Vladek Spiegelman, un judío polaco que vivió durante la Segunda Guerra Mundial. Además incluye lo referente a los hechos ocurridos en
el Holocausto durante esas fechas. Es una historia de vida mediante los
testimonios de las personas y es un referente histórico por los datos
contextuales que se presentan.
Se hacen varios saltos en el tiempo a lo largo de los
capítulos ya que se muestran las charlas entre padre e hijo durante el proceso
de elaboración del trabajo y las anécdotas del padre son contadas mediante
flashbacks. Ambos tiempos y espacios son presentados con viñetas, dibujos simples
pero detallados y diálogos breves pero concisos.
Un elemento característico de Maus es la utilización de
animales para representar a sus personajes: ratones para representar a los judíos,
gatos para los alemanes, cerdos para los polacos, ranas para los franceses,
ciervos para los suecos y perros para los estadounidenses, así como
peces para los ingleses.
Otro
ejemplo de novela gráfica periodística es la del canadiense Guy
Delisle: Pionyang. En
dicho trabajo de 2003, él relata su estancia en la capital de Corea
del Norte, cuyo nombre da título al cómic. Mediante la
presentación dibujada de varias anécdotas muestra las complicaciones a las que
se enfrentó al entrar en contacto con la sociedad norcoreana cuando estaban bajo
el régimen político de Kim
Jong-il.
La historia comienza cuando Delisle arriba a Corea del Norte para trabajar como
supervisor de una serie de animación francesa. Desde su llegada al aeropuerto
muestra los contrastes entre la cultura a la que él pertenece y los
norcoreanos, así como los aspectos característicos de la vida política y
social.
Por otro lado, la diferencia de dichos ejemplo
con un cómic como Transmetropolitan, escrito por Warren Ellis e
ilustraciones de Darick
Robertson y publicada por DC Comics, cuyo trabajo es fiel
a las historietas: estructuras gráficas con historias de ficción.
Por más alusión que exista de la realidad, su intención no es
mostrar un trabajo estilo periodístico (incluso cuando el protagonista en un
periodista). En cambio, en las novelas gráficas periodísticas se muestra una
historia no-ficcional, con personajes verídicos y contextos reales.
Ganancias para el público
Las
novelas gráficas encajan en esta, no tan nueva, era del nuevo periodismo. Son
trabajos ornitorrincos que, como el animal con pico
de pato, cola de castor y patas de nutria, incorporan en su elaboración elementos
del cómic (viñetas, dibujos y diálogos en globos); la literatura (estructura
novelesca de principio, desarrollo y desenlace de la historia); y el periodismo
(investigación con hechos verídicos con testimonios de personajes reales).
La miscelánea de los mejores
fragmentos de otros géneros es una de las razones que enriquecen la posibilidad de ejercicio y consumo de información
periodística. Existe mayor libertad de creación para el periodista y una gama
de opciones disponibles para satisfacer los gustos del público.
Fuentes Consultadas
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